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Segovia
un destino de reyes

En el sureste de Castilla y León, lindando con la comunidad de Madrid, la provincia de Segovia cuenta la historia de la Península Ibérica desde la época de los romanos, cuyo máximo exponente es el Acueducto de Segovia, hasta nuestros días. El auge medieval de la provincia se evidencia en sus numerosos castillos defensivos y villas castellanas, muchas de ellas declaradas conjuntos históricos-artísticos. Teniendo en cuenta su belleza arquitectónica, sus valiosos espacios naturales y la sabrosa gastronomía, no es de extrañar que Segovia haya sido elegida durante siglos como el destino preferido de los monarcas españoles, como lo demuestran el Palacio Real de La Granja o el Palacio Real de Riofrío en las faldas de la Sierra de Guadarrama.

¿Qué te apetece visitar? Castillos, villas medievales, iglesias románicas, palacios… La historia ha dejado en toda la geografía de Segovia numerosas joyas que deben visitarse para conocer su pasado. En el norte destaca la villa medieval de Cuéllar, con su imponente castillo e interesantes iglesias románicas como la de El Salvador o San Martín. En la Campiña Segoviana sobresale Coca, cuyo monumento más representativo es su castillo del siglo XV de estilo gótico-mudéjar. Cerca de Soria, Ayllón es otra villa de sabor medieval de posible fundación celtíbera. Aquí destaca el Palacio de los Contreras, la Plaza Mayor o la torre de La Martina en lo alto de la colina.

Junto al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón se encuentra Sepúlveda, otro conjunto histórico medieval donde destaca su Plaza Mayor, el Palacio del Conde de Sepúlveda o la iglesia de San Salvador. En la Villa de Riaza sorprende su magnífica plaza porticada, casas blasonadas y las ermitas de San Roque y San Juan Bautista. Otros pueblos con encanto de la provincia son Turégano, Pedraza, Maderuelo o Villacastín. Y para redondear la visita, hay que conocer los Reales Sitios. Cerca de la capital, a los pies de la Sierra de Guadarrama, encontramos La Granja de San Ildefonso, que destaca por su Palacio Real del siglo XVIII, con jardines y fuentes al estilo de Versalles, y por la Real Fábrica de Cristales. Otra de las residencias de los reyes españoles es el Palacio Real de Riofrío también del siglo XVIII, situado en las inmediaciones de las Navas de Riofrío y La Losa, y rodeado por el Bosque de Riofrío.

El ambiente festivo corre por las venas de la provincia de Segovia durante todo el año. Es imposible no coincidir con alguna fiesta, especialmente en la capital, donde la mayoría tienen como protagonista la música y el teatro. Destaca el Festival Internacional Folk Segovia, el Festival Internacional de Teatro de Títeres, la Semana de Música Sacra, el Festival de Segovia, la Semana Santa o el Festival Internacional de Danzas. El resto de la provincia no se queda atrás. Podemos citar los Encierros de Cuéllar y su Festival Folkuéllar, los Conciertos de las Velas de Pedraza, el Cross Nacional de Cantimpalos, la fiesta de las Aguederas en Zamarramala y la de los Gabarreros en El Espinar. Y no hay que olvidarse de la artesanía segoviana, como los bordados, las prendas de lana de Prádena, los objetos de paja de Ayllón, el cuero de Maderuelo y por supuesto los cristales y vidrios de La Granja.

Capítulo aparte merece la naturaleza de Segovia. Sus paisajes son tan variados que hay para todos los gustos: serranía, extensas llanuras, campos de pinares o frondosas riberas. Uno de los espacios más sobresaliente de la provincia es el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, situado en el noreste de Segovia. Aquí el río ha labrado un impresionante cañón con acantilados que alcanzan más de 100 metros de altura. Una buena forma de conocer este espacio natural es a través del senderismo, rutas a caballo, bicicleta, globo y observación de aves, como buitres, milanos o halcones. Otros parajes de gran interés son el Chorro de Navafría, la Cueva de los Enebralejos, el Bosque de Riofrío, el Embalse del Pontón, los Montes de Valsaín o el Hayedo de La Pedrosa.

Segovia es también el nombre de la capital, cuyo impresionante patrimonio monumental es capaz de contar por sí mismo la historia y cultura de la provincia. Segovia no se entiende sin su Acueducto, joya de la ingeniería romana que, junto a la ciudad vieja, es Patrimonio de la Humanidad. También dejan boquiabierto la Catedral, la última catedral gótica que se construyó en España, y el Alcázar, una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla. Paseando por sus calles podemos contemplar también las murallas, numerosas iglesias románicas como San Esteban, palacetes como la Casa de los Picos y numerosos museos, parques y esculturas. Pero como no todo son monumentos, vale la pena adentrarse en sus barrios, como el de la Judería o el de los Caballeros, que transportan a otra época.

Un viaje no es completo si no prueba la comida típica del destino, y la gastronomía de Segovia está para chuparse los dedos, especialmente sus carnes y legumbres. No se puede visitar Segovia sin saborear su famoso cochinillo asado o, si se prefiere, el cordero asado. Otros platos típicos que no faltan en la mesa son el cocido de judiones de La Granja, el chorizo de Cantimpalos, las sopas de ajo, los guisos de caza, los quesos de Cuéllar y Sacramenia o el jamón de Guijuelo. Entre los vinos también hay donde elegir, se puede optar por un Ribera del Duero o decantarse por otros vinos reconocidos de la provincia, como el de Valtiendas o de Rueda. Y de postre, el plato estrella es el ponche segoviano, pero también son muy ricos los mantecados, las rosquillas, los soplillos, los florones o la torta de Valsaín.

Disfruta de la naturaleza y la buena gastronomía. Profundiza en las raíces de la Península Ibérica, su legado romano, medieval y en las huellas de la monarquía española.