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MALLORCA TE ESPERA…
PARA SORPRENDERTE

Mallorca lo tiene todo. Visitar la mayor de las Baleares supone dejar atrás los prejuicios y cambiar la idea de sol y playa por un universo más amplio, donde hay cabida para las calas de agua turquesa pero también para la historia, la arquitectura, la tradición, la naturaleza y la buena gastronomía.

La localidad de Alcúdia conserva el sabor medieval en sus calles estrechas y en las puertas de Xara y la de Palma. También destaca el bastión de Sant Ferran, las casas señoriales con ventanas renacentistas o la iglesia de San Jaume

Otra visita ineludible en el municipio de Alcúdia es la ciudad romana de Pollentia, considerada el yacimiento arqueológico más importante de la isla de Mallorca de la época romana. Se pueden ver algunas mansiones en ruinas, el foro y el teatro romano.

No te pierdas el conjunto monumental de Valldemossa, siendo la Cartuja de Valldemossa el edificio más emblemático. Aquí se hospedaron el compositor Frédéric Chopin y la escritora George Sand, y de su estancia resultaron los Preludios Op. 28 y la novela “Un invierno en Mallorca”.

En el municipio de Calvià, a los pies de la Sierra de Tramuntana, encontrarás villas de campo, casas señoriales, torres defensivas, molinos antiguos e importantes yacimientos prehistóricos como la naveta Alemany o el Puig de Sa Morisca.

Alejada del turismo de masas, la localidad de Artà conserva intactas sus tradiciones y su patrimonio. Está situada en un valle agrícola del noreste de Mallorca y muestra como tarjeta de presentación el recinto amurallado de Sant Salvador y la iglesia gótica. En el casco antiguo destacan las casas señoriales y en los alrededores de la localidad se pueden contemplar lugares de gran valor arqueológico, como el poblado talayótico de Ses Paísses o el Talayot de Sa Canova.

Otras localidades de interés en la isla de Mallorca son la villa de Sineu, con sus calles medievales, casas señoriales y la iglesia de Santa María; Escorca, que alberga el monasterio de Lluc; Deià, con el Museo del Archiduque Luis Salvador y sus increíbles vistas al Mediterráneo; o Sóller, con la parroquia de Sant Bartomeu, el edificio modernista Can Prunera o la travesía en tren para recorrer el municipio, admirando el bello paisaje de cítricos y olivares.

La artesanía es una de las actividades culturales más interesantes de Mallorca. En tiendas o mercadillos se pueden adquirir objetos de vidrio, cerámica, perlas, bordados, telas, zapatería, piel, bisutería, joyería o moda.

Sumérgete en sus tradiciones asistiendo a alguna de las fiestas que se celebran a lo largo del año. La más popular de toda la isla es San Antonio, el 17 de enero. Se trata de una fiesta muy arraigada que se remonta a la antigua sociedad agrícola balear, en la que se venera al santo y se pide protección para los animales. Se encienden hogueras, se baila, aparecen las figuras de los diablos y se hacen torrades (asados).

El cuarto jueves después de la fiesta de Sant Lluc (18 de octubre), se celebra el Dijous Bo en Inca, que es la feria más importante y multitudinaria de Mallorca. Otras fiestas de interés son San Sebastián en Palma de Mallorca (20 de enero), la Diada de Mallorca (12 de septiembre) o las fiestas de Moros y Cristianos de Pollença (2 de agosto) y Sóller (el lunes siguiente al segundo domingo de mayo).

La naturaleza de la isla combina los paisajes de costa y los de interior con gran armonía. El litoral está surcado de calas, playas y acantilados de gran belleza. Cala Clara, Cala Brava o Cala Brafi son un paraíso para los amantes del submarinismo y el snorkel. También destacan sus extensas playas de arena blanca como Es Trenc, Arenal de Sa Canova o Bassa des Cabot.

Más allá del sol y la playa, Mallorca presume de sus numerosos parques naturales. La Sierra de Tramuntana posee las montañas más altas de la isla, coronada por el Puig Major (1.436 m), gran variedad de endemismos, cuevas, acantilados o profundos cañones como el de Sa Fosca. Si eres amante de la naturaleza tampoco puedes perderte el Parque Natural de s’Albufera con sus grandes marismas y pantanales o visitar el Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera con sus inmensas praderas de Posidonia y sus cuevas.

Palma de Mallorca es la capital de la isla, situada en la bahía del mismo nombre. Buen clima, patrimonio histórico, playas, gastronomía… Palma de Mallorca lo tiene todo, y por eso ha sido elegida por el diario The Times como la mejor ciudad del mundo para vivir.

Palma te recibe con la magnificencia de su Catedral, que se asoma al Mediterráneo proyectando su alargada silueta. Levantada en el siglo XIV, la Seu es famosa por albergar uno de los rosetones más grandes del estilo gótico levantino y constituye la estampa más típica de la capital.

Vale la pena dedicar tiempo a visitar su casco antiguo, perderse por sus estrechas calles, contemplar sus patios, casas señoriales y visitar el Palacio de la Almudaina, la Lonja o la Plaza Mayor. Otros lugares de interés son los baños árabes, el castillo de San Carlos, el Ayuntamiento o el castillo de Bellver, a 3km de la ciudad, que es el único castillo de planta circular que hay en España y goza de unas impresionantes vistas de la bahía de Palma.

Un viaje a Mallorca no es completo si no se prueba su gastronomía, resultado de las diferentes culturas que han pasado por la isla. De ahí la variedad y las recetas tradicionales que se transmiten de generación en generación, aportando su sello personal. Sabrosos platos son el frito mallorquín, el tumbet, el pan con aceite, las cocas, el arròs brut, el trempó o la sobrasada.

Para desayunar o merendar es imposible resistirse a las famosas ensaimadas mallorquinas, aunque la repostería es mucho más amplia, incluyendo crespells, rubiols, panades o buñuelos. No olvides sus vinos y sus licores tradicionales, entre los que destacan las hierbas y el palo, que cuentan con Denominación de Origen.

Ahora que conoces un poco más sus localidades, que has anotado sus fiestas, que desearías estar en sus playas, que disfrutarías paseando por su capital y saboreando su gastronomía, es momento de hacer las maletas y venir a Mallorca. ¡Deja que te sorprenda!