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Lleida
fuente de energía

En el interior de Cataluña, Lleida no echa en falta el mar. Su entorno natural y su patrimonio cultural se presentan como el mejor aliciente para viajar a la provincia. Lleida es la cuna del románico catalán, siendo su máximo exponente el conjunto de iglesias de la Vall de Boí, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Es también uno de los destinos preferidos para los amantes de la montaña y los deportes de aventura. Los Pirineos albergan el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, así como importantes estaciones de esquí. Además del senderismo, la escalada o la bicicleta de montaña, los ríos de la provincia y las excelentes condiciones aerológicas, permiten disfrutar de deportes acuáticos y aéreos como el rafting o el parapente ¡Menuda energía!

Uno de los tesoros más apreciados de Lleida es el conjunto de iglesias románicas del Vall de Boí, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En total, 9 iglesias construidas en piedra al estilo lombardo y acompañadas de esbeltos campanarios. La más popular es la Iglesia de Sant Climent de Taüll, con una planta basilical perfecta y bellas pinturas murales. El Pantocrátor del ábside, cuyo original se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, está considerado como uno de los principales exponentes del arte románico de Cataluña.

La Seu d’Urgell es la ciudad más importante del norte de la provincia de Lleida. En esta antigua fortaleza militar y sede del obispado de Urgel, destaca la Catedral de Santa María de Urgell, de estilo románico del siglo XII. Tampoco hay que perderse la Iglesia románica de Sant Miquel, del siglo XI, el Museo Diocesano, pasear por sus calles porticadas y asistir al mercado de los martes o sábados. En el sur, Tárrega alberga importantes construcciones góticas del siglo XVII, como el Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María o el Palau dels Marquesos i la Floresta, y también es de interés la Fira de Teatre al Carrer, que se celebra cada mes de septiembre, y es todo un referente en las artes escénicas a nivel nacional e internacional.

Solsona está vinculada a sus famosos carnavales, pero su rico patrimonio histórico-artístico invita a visitar la ciudad en cualquier época del año. Su rasgo principal es su legado barroco, presente en edificios como el Palacio Episcopal o el Portal del Puente. Dando un paseo por Solsona, hay que hacer paradas en su catedral gótica, la Fuente de la Iglesia, la Plaza Mayor, la Torre de las Horas o el Palacio Llobera.

En la misma comarca de Urgel también merece la pena visitar el Monasterio de Vallbona de les Monges, de estilos románico y gótico. Y en la comarca de La Noguera, destaca la ciudad de Balaguer, con un rico pasado histórico que ofrece al visitante gran variedad de monumentos de diversas culturas. Destaca su plaza del Mercadal, el antiguo barrio judío, la iglesia de gótica de Santa María, el Santuario del Santo Cristo, calles y pasajes estrechos medievales, el convento de Sant Domènech, los restos de un castillo islámico o la iglesia de Sant Salvador, que fue Mezquita Mayor.

Una buena manera de conocer las costumbres y tradiciones de Lleida es coincidir con alguna de sus fiestas populares. En febrero se celebra el Carnaval de Solsona, protagonizado por los gigantes, la colgada del burro y “el Bufi”, el himno del carnaval. En marzo y abril se puede disfrutar de La Passió de Cervera, una representación de Semana Santa en el Teatro de la Pasión de Cervera, con más de 300 personas en el escenario y cuyo origen se remonta a finales del siglo XV.

En mayo se produce en la capital el encuentro de L’Aplec del Caragol, que gira alrededor de uno de los platos más emblemáticos de su gastronomía: los caracoles. En julio tiene lugar el Rally de la Noguera Pallaresa, que congrega todas las modalidades de kayak en este caudaloso río. Estos cuatro eventos están declarados Fiesta de Interés Turístico Nacional. Otras celebraciones de interés son Les Falles D’Isil en junio, o la Festa dels Raiers de la Pobla de Segur en el mes de julio.

Más allá del patrimonio cultural, la provincia de Lleida está hecha para el disfrute de los amantes del turismo activo, que ven en sus montañas y parques naturales la fuente de energía que anhelaban. Precisamente los Pirineos de Lleida son líder en España en deportes de aventura, entre otros, rafting, barranquismo, parapente, escalada, trekking o mountain bike. También es un destino idóneo para practicar el esquí, en estaciones tan conocidas como Baqueira-Beret, Boí-Taüll o Espot-Esqui.

Para sentir la naturaleza en todo su esplendor, es indispensable la visita al Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, principal exponente del ecosistema de alta montaña y conocido por sus fotogénicos lagos. También destacan el Parque Natural del Cadí-Moixeró, el Desfiladero de Mont-rebei o el Parque Natural del Alt Pirineu.

La capital de esta provincia es la ciudad de Lleida, tan desconocida como monumental. Basta dar un paseo para darse cuenta de la importancia histórica de la urbe y la variedad de culturas que han dejado su impronta en ella. Su origen se remonta al pueblo íbero de los ilergetas, siendo sus máximos exponentes Indíbil y Mandoni, como lo recuerda una estatua en la antigua entrada de la ciudad. Después llegaron los romanos, los musulmanes y su particular reconquista. El icono de Lleida es la Catedral de la Seu Vella, del siglo XIII y de estilo románico, que se alza sobre un cerro desde donde se contempla la ciudad y la llanura del Segrià. También son de gran interés la iglesia de Sant Llorenç, el castillo de la Zuda, la iglesia de San Juan, el Hospital de Santa María o el Palacio de la Paeria. Para completar la visita a la ciudad, nada mejor que pasear entre sus fuentes y jardines, como la Fuente de la Plaza de la Paz o el Parque de la Mitjana.

La gastronomía de Lleida es sencilla, sabrosa y respetuosa con las recetas tradicionales. La orografía de la provincia favorece, además, una gran variedad de platos, existiendo diferencias entre la cocina de los Pirineos, Pre-pirineos y la llanura de Lleida. Algunos de los más destacados son los caracoles a la llauna, la olla aranesa, la cazuela de campo de Juneda, el arroz con conejo, la cassolada (guiso de patatas, verdura, tocino y costilla de cerdo), el bacalao Targarino, las truchas del Segre o los xolís (similares al fuet). El mejor acompañamiento es una copa de vino de la Denominación de Origen Costers del Segre, y de postre unos crêpes, turrón de Agramunt, filiberto de Sort o frutos del bosque.

Iglesias románicas, ciudades históricas, paisajes pirenaicos, esquí y un gran número de deportes de aventura para descubrir su naturaleza. Lleida es una fuente de energía para los viajeros más activos.