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Te asomas a la ventana y ves la silueta del Gallinero, que a los locos del esquí no necesita mayor presentación, el pico de la pista negra de Cerler, la estación de invierno de Benasque. Si optas por las habitaciones de la cara sur, sales al balcón y ante ti el bosque, denso, caducifolio y perenne, trinos entremezclados. Que la ubicación de este hotel es privilegiada se hace evidente al conocedor de la naturaleza, y es que, pegado a sus muros crece un acebo de proporciones arbóreas –el acebo no es árbol propiamente dicho, pero este ejemplar cuestiona al Dioscórides de Font Quer–. Montaña, bosque, el acebo XXL y las cuatro casas que se apiñan en este repecho verde son el ambiente de El Acebo de Casa Muria. “Qué bien se está aquí” se te escapa, hablando solo por la senda que rodea la casa. Puertas adentro, Jennifer y José Luis rinden homenaje a las montañas emblemáticas del mundo. Y a sus culturas. La habitación Toubkal, de inspiración marroquí, la habitación Posets, con decoración pirenaica o la Fuji, de ambiente zen, muy agradables, con detalles preciosos. Esculturas modernas del artista oscense Vicente García Plana firman los espacios exteriores y el de la recepción, reforzando esa armonía grata de los elementos arquitectónicos de siempre y las vanguardias. El salón de la planta baja, muros de un metro, antiguo espacio para los animales de labor, es lugar de tonos tierra, sillones mullidos y chimenea cuando hace falta. Lo dicho, “Qué bien se está aquí”.
Gastronomía
Tradicional e Imaginativa. Solo cenas para alojados. Precio aproximado 25 €/pax.
Actividades
Todo tipo de actividades relacionadas con la naturaleza y turismo activo. Estación de esquí de Cerler a 20 km. Bicicletas de montaña.
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En Rusticae desde
2009
Clasificación
Valoración Rusticae:
Instalaciones:
Confort
Gestión:
Familiar
Estilo y Decoración:
Casa en aldea. Decoración ecléctica, trato familiar.
Precios
Desde 120 €
Habitaciones y suites
6
Colaboradores
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