Mundo Rusticae: "El Arte de Vivir"

Menos plástico, por favor

Empiezo a oír que por fin los gobiernos se han decidido a controlar y limitar el uso excesivo que hacen las sociedades supuestamente “avanzadas” de las bolsas de plástico…. Y digo supuestamente porque yo creo que en ciertos aspectos no somos sociedades avanzadas, sino sociedades idiotizadas. En España se distribuyen al año 10.500 millones de bolsas de plástico, lo que supone que cada español recibe anualmente 238. Solo un 10% acaba en el contenedor amarillo para su reciclaje y la mayoría termina en vertederos, pero también en el mar o en el campo, donde pueden pervivir hasta un siglo. Todo esto sin menoscabo de las emisiones de CO2 que provocan en España, que ya se elevan a 441.000 toneladas.

Parece que a los españolitos nos va a costar bastante eso de salir de compras con nuestra bolsita de tela reutilizable, sobre todo si la patronal del plástico insiste en eso de que “las bolsas no son nocivas, que lo nocivo es el uso que hacemos de ellas”… En fin, que parece que ya toca hacer examen de conciencia y que asumamos que esta “vida fácil” que nos dan a los consumidores nos acabará saliendo cara.  China o San Francisco ya han decidido que esto hay que pararlo. En España parece que la Generalitat se va a subir al carro obligando a cobrar por cada unidad que se expenda. A mí me abruma el plástico que acumulo en la cocina después de hacer la compra: bolsas, embases y bandejitas se acumulan en el cubo del plástico y me pregunto ¿de verdad hacen falta tantos embasados y subembasados?

Sin embargo parece que no todo está perdido. Ciertos fabricantes proponen que las nuevas bolsas sean más grandes y quepan en un cubo para que, una vez utilizadas para la compra acaben su vida como contenedores para la basura. Ahora imagino que los fabricantes de bolsas de basura empezarán a poner el grito en el cielo…

Sin embargo queda mucho camino por recorrer porque lo primero es concienciarnos. Yo llevo un tiempo intentando hacer un uso razonable y cuando voy de compras y digo en una tienda que no me hace falta bolsa porque lo puedo meter en una de las que ya cuelga en mi muñeca me miran raro… Entonces empiezo a justificarme diciendo a la dependienta que se trata de una cuestión medioambiental y entonces ya no me miran con extrañeza… ¡empiezan a mirarme con perplejidad!

Esta es una de las pocas cosas que podemos revertir de manera sencilla. No hace falta invocar a políticos todopoderosos para que cambien la inercia porque esta vez el cambio sí está en nuestras manos.

Diferencias Sangrantes

Hace unos días me llegó un mail con un extracto del libro Hungry Planet de Peter Menzel en el que se ilustra con detalle lo que comen y lo que se gastan en comer las familias en los distintos rincones del planeta. No pude por menos que reenviárselo por mail a mis hijos con el afán de poder compartirlo con ellos detenidamente en casa. El despropósito iba de más a menos, aguardándonos al final del documento el horror. El recorrido empezaba con Alemania, seguía con EEUU, Méjico, UK, Japón…. Hasta aquí todo caras alegres de las familias -nunca de más de 4 miembros- en torno a sus henchidas mesas de productos alimenticios, en las que por cierto resulta increíble la total ausencia de productos frescos en casos como las de Estados Unidos e Inglaterra. Los presupuestos semanales para la bacanal oscilan entre los 500$ de Alemania y los160$ de California.
Según avanzan las fotografías asistes, no sin cierto desasosiego, al panorama de familias como las de Mongolia y Ecuador donde la variedad empieza a escasear a la par que el número de personas que integran el núcleo familiar se amplía hasta los 9 miembros en el caso de Ecuador. Pero lo verdaderamente sangrante llega con Nepal y Chad, donde los grupos familiares se disparan a 13 integrantes y el cesto de la compra se reduce a unos cuantos saquitos de legumbres y harinas básicas para la subsistencia con un irrisorio presupuesto de 1,6$ semanales.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que convivan instantáneas tan distintas en una misma realidad? Es obvio que siempre habrá diferencias, pero ¿a quién no le duele comprobar que son tan sangrantes?

diferencias1

Emisión Cero, aprender a llevar una vida sostenible

Junio 3, 2009 by admin  
Filed under Histórico, Sostenibilidad

emisioncero4El planeta nos necesita, podemos llevar una vida sostenible, luchar contra el cambio climático y ayudar al Medio Ambiente. Esta es la consigna que defiende Emisión Cero en su primera edición.

Este festival ambiental-cultural recogerá, entre los días 5 y 14 de junio en Madrid,  charlas, debates con expertos en ecología y sostenibilidad, una muestra sobre diseño ecológico y una gran oferta de cine de temática ambiental. Todo ello centrado en SOLUCIONES.

La estrella de la edición será sin duda, el cine, emitiéndose títulos internacionalmente conocidos, algunos por primera vez en nuestro país. Autores consagrados como David Attenborough, de cadenas como BBC o National Geographic, estrellas como Leonardo di Caprio, con “The eleventh hour”, o “Una verdad incómoda” de Al Gore, se proyectarán en los cines Ideal de Madrid.

emisioncero5El diseño será otro de los pilares de la programación. Empresas y creadores nos presentarán sus propuestas de diseños sostenibles orientados a provocar el mínimo impacto medioambiental.

Todos los asistentes a Emisión Cero podrán involucrarse en la difusión de acciones prácticas para vivir de un modo más sostenible en su ámbito más cercano.

Nosotros podemos cambiar el mundo, somos parte de la solución.
Consulta las actividades y las claves para llevar una vida más sostenible en  http://www.emisioncero.net/

Inteligencia Ecológica

Junio 2, 2009 by admin  
Filed under Histórico, Sostenibilidad

iecologica2Necesitamos de personajes conocidos y respetados para darnos cuenta de cosas evidentes. Ya lo demostró  Al Gore con su película sobre el cambio climático, y en este caso  el psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman, que se hizo famoso en 1995 con su “best seller” “Inteligencia emocional”, popularizando el término.

En su último libro Goleman sigue siendo pionero, ahora para escribir sobre la inteligencia ecológica,  o la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible la naturaleza. En realidad lo que hace Goleman es exponer de forma estructurada el fenómeno y hacer de lectura amena algo que en principio pudiera parecer farragoso. Y eso es de agradecer porque acerca la ciencia al ciudadano y populariza conceptos importantes para todos, relacionándolos con el consumo personal.

Es claro que las empresas van a invertir en mejorar sus procesos y hacerlos sostenibles en la medida que los consumidores valoren este aspecto de su labor. En países del norte de Europa, en Reino Unido, en Estados Unidos, y en España todavía en menor medida, cada vez hay más consumidores que consumen productos ecológicos y se informan de si lo que compran se fabrica respetando el medio ambiente.

En España la paradoja es que pese a ser el mayor productor europeo de este tipo de alimentos, el 90% de la producción se exporta a mercados de mayor demanda como Alemania, Holanda o Reino Unido.

La mayor barrera para la venta de estos productos  es su mayor precio ya que los volúmenes de producción son menores, y los productores y distribuidores no invierten decididamente en producir de forma sostenible porque no ven la ventaja económica detrás de ello. Es el consumidor el que tiene que definir con su voto, ese que ejerce cada vez que va al supermercado, el que elige un producto u otro dependiendo de su conciencia ecológica. Las empresas se preocuparán del tema cuando lo hagan los consumidores.

Normalmente existen dos razones principales para consumir productos ecológicos. La primera es pensando en nuestro beneficio propio, por el hecho de ser más saludables. Si somos lo que comemos, sería deseable que los alimentos no tuvieran productos nocivos y fueran lo más naturales posibles.

La segunda razón es altruista, pensando en el beneficio para el medio ambiente, que al final también revierte en beneficio propio pero cuya relación directa es más difícil de establecer.

Que cada uno lo haga por lo que quiera, o que no lo haga, pero estaría bien que por lo menos se informe, y cuando vaya a hacer la compra “vote” por sus mejores “candidatos”.

Casinos en Los Monegros, penúltima lección

Mayo 11, 2009 by admin  
Filed under Histórico, Sostenibilidad

monegrosOigo noticias de que los planeadores -de plan, no de planificación- del macrocomplejo de hoteles y casinos de Los Monegros ya han empezado a pagar a los vecinos del desdichado pueblo de Ontiñena un precio por sus tierras. Y me echo a temblar pensando en los fiascos de la Expo de Sevilla, del Parque Warner, de Terra Mítica y de cualquiera otro que en España pretenda fantasear con recibir quince millones de visitantes en un país que da de comer a once millones de mileuristas.

Fantasear es proyectar al estilo de la Expo sevillana. En sus proyecciones estaba recibir más visitantes de “muy alto poder adquisitivo” y “medio-alto poder adquisitivo” que pueblo llano. Y así se pusieron los precios de hoteles como el Radisson Príncipe de Asturias, de a 60.000 la noche, y surgieron hoteles de altos vuelos como champiñones, en la avenida de Kansas City (la llamaron así cuando la serie Bonanza) y por toda la ciudad. La realidad fue otra. Arrancó la Expo y aquello se llenó de hordas de familias del pueblo llano, parejas y grupos de jóvenes -también pueblo llano-, con el bocadillo envuelto en papel albal… que daba gloria oir los pitidos de los detectores de metales. “Bocata”, “Bocata”, parecían decir aquellos ingenios vergonzantes. Y la Dirección de la Expo puso coto a aquel abuso de pobreza, prohibiendo los bocadillos traídos del exterior, y cortando por lo sano aquellos pases de temporada que por un precio abordable daban acceso todos los días del evento. Por allí no era evidente lo del alto poder adquisitivo. Fue entonces que, sin pueblo llano, la Expo quedó semidesierta, los del alto poder adquisitivo fueron un día y no volvieron, y además no fueron ni la décima parte de los previstos. Y hubo que dejar pasar los bocatas del papel albal, y retomar los pases de temporada. Pero los restaurantes no fueron viento en popa, ni los vendedores de sándwiches a mil pelas tampoco. Los 33 millones de visitantes previstos fueron finalmente 15, porque los sevillanos repetidores no puntuaban igual.

Me pone los pelos de punta ver gobernantes formalmente contentos por el avance del macroproyecto de casinos y hoteles en Los Monegros, una obra que empieza este año y acaba (?) en 2020. Los batacazos de Terra Mítica -descafeinada en Terra Natura, y ahogada en escándalos de tejemanejes políticoinmobiliarios (ausencia de guión, pues se trata de un vocablo de plena entidad, ganado a pulso)-, del Parque Warner (otro que prohíbe los bocatas y vemos a las familias comiéndoselos en el parking para volver a entrar después, en un parque de ocio que recibió del presupuesto público hasta un tren, que hoy es tren fantasma) y las modestas constantes vitales de Port Aventura mantenidas por el tirón de la Costa Daurada y de toda Cataluña invitan a la reflexión. Jamás 15 millones de personas viajarán a Los Monegros para jugar a la ruleta. Los del alto poder adquisitivo prefieren Niza, Cannes o Montecarlo. -Y los de Ontiñena seguirán prefiriendo la partida de cartas del bar después de comer-. Un proyecto así es, para quien lo auspicie, una ruleta… rusa.

Vuelve “La Campana” de Elgorriaga

Abril 28, 2009 by admin  
Filed under Histórico, Sostenibilidad

campana5“Piensa en global, actúa en local” ha sido eslógan del ecologismo en los últimos lustros, acompañando a un desarrollo económico basado en el libre comercio no ajeno a efectos medioambientales adversos. El libre comercio, la supresión de aduanas, la libre circulación de personas, mercancías y capitales ha alimentado una cierta euforia por la cual los países ricos no perdían comba -comprando en China y vendiendo en la Quinta Avenida- y los países pobres sustentaban con márgenes pírricos un desarrollo de dos dígitos porcentuales no siempre digno. Es en ese ambiente de avante toda que en los países ricos nos creíamos posibilitados para recorrer el planeta en vacaciones de ensueño en destinos exóticos, a golpe de tarjeta de crédito y animados por la expansión de las aerolíneas low cost. Estábamos aplicando la mitad del eslógan ecologista, pensábamos en global. Pero la euforia ha sido carrera de los cien metros, y con dopping, por lo que, como atletas en bajón emocional descubrimos las cosas buenas de la segunda mitad del eslógan. Y descubrimos, redescubrimos, los placeres de conocer nuestros valores cercanos. Y el Pirineo no es menos hermoso que las Rocosas, el somontano nos gusta más que el burdeos y descubrimos Patrimonios de la Humanidad que siempre estuvieron ahí. Un cierto miedo a lo global nos permite redescubrir lo local, los valores de una sociedad de un tiempo pasado, y al buen entender de un sociólogo-ecólogo eso tiene mucho de positivo. Creciendo con nuestros vecinos geográficos y culturales somos más capaces de manejar el futuro, y el turismo de cercanía gana adeptos. No siempre por motivos de presupuesto. Son muchos los que siguen destinando sumas importantes a una semana de vacaciones, pero han cambiado las arenas de Phuket por las nieves de la Vall d´Arán a todo trapo. En definitiva, podríamos ser los locales quienes cubramos el vacío que nos dejan turismos como el británico, redirigido hacia las costas de Turquía y Croacia. La hotelería con carácter, que se apuntó a la carrera de fondo, mantiene el mismo ritmo de años anteriores gracias a que el grueso de sus clientes son gente de mundo que sabiéndolo o no, ha sido moderadamente fiel al eslógan ecologista.

Conocerlo para quererlo… y cuidarlo

Abril 3, 2009 by admin  
Filed under Histórico, Sostenibilidad

ardillaLa semana pasada cayó en mis manos una revista de Ciencia y Medio Ambiente en la que un científico experto afirma que “actualmente  poseemos el conocimiento, las tecnologías y los medios económicos para construir un futuro sostenible. Sólo nos falta la voluntad política y el liderazgo”.

Parece que la voluntad política no se va a sustanciar hasta que el ciudadano no sea consciente de la importancia de introducir la sostenibilidad en el planteamiento productivo de las empresas, para poder disfrutar de una calidad de vida “agradable” y dejar un legado saludable a nuestros hijos. Cuando un número suficiente de ciudadanos lo pida los políticos lo llevarán en su agenda y tomarán decisiones y leyes que reflejen esa sensibilidad.

Creo que parte del problema es que el ciudadano ha perdido la conexión originaria con el medio natural, perdiendo así la capacidad de disfrutar y relacionarse con la naturaleza. La falta de uso de un órgano hace que se atrofie, de la misma manera una sensibilidad que no se cultiva desaparece. Las grandes concentraciones urbanas, los bloques de viviendas apiñados, el asfalto que nos aisla de la tierra, el uso del transporte mecanizado para cualquier desplazamiento, son factores que hacen que la gente le resulte complicado  disfrutar de un paseo por un parque asombrándose de la diversidad de especies vegetales (árboles, arbustos, flores), animales (pájaros, ardillas, mariposas), y mucho menos salir al campo a disfrutarlo. Al final lo que se desconoce se deja de valorar y no nos afecta que se degrade o desaparezcan entornos naturales valiosos, porque no lo sentimos como nuestro. Por ello es muy importante la educación de nuestros hijos en la formación de una conciencia ecológica.

El fenónemo del crecimiento del Turismo Rural en la última década creo que tiene que ver con esa necesidad del ser humano de reconectar con el medio natural teniendo una experiencia de plena humanidad, que puede ser espiritual o mundana.

« Entradas anteriores