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Pervive y sin acritud una Andalucía señorial heredera de un cierto savoire faire británico –disculpen el cóctel- que también conocimos en las termas de la vecina Carratraca antes de que se convirtiesen en icono de los mármoles brillantes. En las viejas y preciosas Termas lucía una bañera enigmática al fondo del corredor de baños, con la inscripción “Reservada a Doña Eugenia de Montijo, a perpetuidad”, por orden de Napoleón III, claro está. Cortijo Bravo expele, rodeado de campos hasta el horizonte marino, ese ambiente de la Andalucía noble que hermana a Vélez Málaga con la Casa de Pilatos, y hasta con la ermita de El Rocío, crisol de noblezas y plebes, ayer y hoy. El hotel es contundentemente blanco, una vela en un mar de verdes. Rodeado de aguacates, limoneros y plantas aromáticas, este cortijo-mansión está decorado con la sencillez exquisita de quien sabe combinar las maderas ancianas, las alfombras y el blanco impoluto del algodón egipcio en sus camas con el barro cocido y hasta con los aceros de los baños de diseño. Cortijo Bravo se diría, en la soledad de su promontorio, un elemento del paisaje.
Gastronomía
Cocina mediterránea con toques de modernidad, ensaladas, ibéricos, pastas, carnes frescas, pescados frescos del Puerto de la Caleta de Vélez. Buena carta de vinos, con maridaje a cargo de Sergio Portillo. Menú de cinco platos, 44€.
Actividades
En el propio hotel, bicicletas de montaña, y en las proximidades del hotel, golf (Baviera, a 3km) y caballos. Deportes náuticos a 7km.
Actividades para empresas
Rutas por los pueblos de alrededor, senderismo y golf
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En Rusticae desde
2009
Clasificación
Valoración Rusticae:
Instalaciones:
Cortijo en finca
Gestión:
Trato profesional
Estilo y Decoración:
Decoración clásica
Precios
Desde 89.72 €
Habitaciones y suites
20
Sala de Reuniones 2
Capacidad salas 20
Colaboradores
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