CASA TORNER I GÜELL

CASA A PEDREIRA (PONTEVEDRA)

No hay buen hotel sin amor y voluntad. A Marian y Eric les han sobrado cariño y energías, porque estaban convencidos. Abandonaron la gran ciudad y tras mucho recorrer Galicia -la tierra de Marian- llegaron a una parcela de ocho mil generosos metros, discreta en el campo que envuelve a la villa de Cuntis, cuajada de árboles de buen porte, hasta bosquete de bambú, gran casa en piedra y hórreo. Y dieron a luz a Casa A Pedreira, que no se sabe si es un gran jardín con hotel o viceversa, tal es el peso del espacio verde que nos rodea. Este es un hotel divino para llegarse con niños, y también para hacerlo en pareja, ventajas del espacio. Y es que la finca, en varios niveles, luce manto de césped, el citado bosquete de bambúes, la zona de la piscina o tres estanques que alimenta un manantial que brota en la parcela. La casa es un privilegio en piedra, de habitaciones coquetas, muros que amenazan al wi-fi, comedor a la antigua con dominio de las maderas en rojo oscuro y un salón-galería con ventanas luminosas que están deseando que cojas un libro en tu postura más mullida.

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CASA TORNER I GÜELL

CASA TORNER I GÜELL (BARCELONA)

Casa Torner i Güell Quien ha visto a Ton Mata en la cava vieja de Recaredo degollando botellas a la luz de bombillas de 25 watios y a Xavier Nadal siguiendo con criterio matemático el rendimiento de cada cepa de su viñedo cada año, a Torres poniendo picas en 120 países, a Agustí Torelló dando forma cóncava al culo de su Kripta y a los Parés Baltà avanzar con sus vinos ecológicos sabe que el Penedès no es un paisaje casual ni un heredero libertino del Methòde Champenoise. Es en ese ambiente de cultura, buen hacer y vanguardia que nace –renace– otro hijo de la comarca del cava, el edificio neoclásico-modernista de la Casa Torner i Güell renacido decimos de esa combinación sabia de vanguardia y pasado. En definitiva estamos en un Hotel-Monumento relleno de espacios rojos, madera y blancos, wifi y rincones de diseño actual. Peso de materiales nobles, levedad de la luz. Porticones de roble en armonía con cortinas albas, candelas indirectas. Y en la mesa, recetario de siempre con interpretaciones de hoy. En definitiva un resumen de las historias vieja y nueva de una comarca pujante y emblemática de Cataluña.

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CAL L´ARPA

CAL L´ARPA (GERONA)

Banyoles es gran pueblo industrioso, que no industrial, como Ca l´Arpa es poso de años de tradición para los bonvivant de media Cataluña. Ca l´Arpa es pues un hotel-restaurante industrioso, que evoluciona del histórico restaurante El Rebost d´en Pere y su estrella Michelin y se adapta a los tiempos con un remake que lo convierte en la referencia absoluta de la hotelería y la restauración con carácter en su zona. La mano de obra de esta industria prestigiosa son Pere Arpa a los fogones de su cocina acristalada a la vista de todos y Montse Lao, su mujer, es la sommelier, recomienda las opciones de cata y atiende a los huéspedes a su llegada, un tándem que funciona y da calidad a esta calle –de nombre Industria, por cierto– junto al ayuntamiento. El edificio es una de las magníficas casas señoriales que componen una manzana noble con preciosos jardines traseros. Desde la terraza de Ca l´Arpa contemplamos bambúes, magnolios, araucarias y otros árboles de buen porte plantados a principios del siglo XX. La fachada, a caballo entre neoclásico y modernista, nada tiene que ver con unos interiores de diseño, con un comedor impecable en planta baja o una divina sala de catas divina en un fresco semisótano iluminado por esa zona verde que esconde la manzana. O habitaciones a la altura, con televisores Bang & Olufsen integrados, entre otros elementos. Minimalismo en el ambiente, maximalismo en la carta, orgullo de la calle Industria.

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