Quinta da Dourada

HOTEL QUINTA DA DOURADA

La Quinta da Dourada se ubica en al Alto Alentejo, tierra de montaña en el Parque Natural de la Sierra de Sâo Mamede, y es de nuevo un ejemplo de propiedad familiar secular recuperada para el turismo por la misma familia, lo que le confiere un alma particular. En la gran casa el silencio lo invade todo, y se diría que sólo se oye el baile de hojas al viento del tilo, dos veces centenario. Para abundar en la calma el hotel no tiene restaurante, y como actividades nos propone senderos pedestres y no olvidar los prismáticos, para descubrir los pájaros de este bosque discreto. +info

Terreiro do Poço

CASA DO TERREIRO DO POÇO


Este hotel huele a sol, a cielos rasos y a cal, un poco ese espíritu que recorre la Península entre el Atlántico alentejano y el golfo de Mazarrón, por ubicar esa Andalucía ibérica que nos hermana. Estamos en una casa palaciega singular, catalogada por sus frescos y sus pinturas murales que le valdrán antes o después la entrada en el catálogo de Edicifios de Interés Público. Tras los altos muros blancos se esconde un huerto ajardinado con cítricos, una piscina y un huerto ecológico. La decoración, ecléctica mezclando antiguo y vanguardia, y hasta ese alma del Portugal de las colonias, con mesas africanas o butacones orientales.

Entre las actividades que sugiere el hotel destacan las visitas guiadas al Palacio de los últimos reyes de Portugal, museos e iglesias. Y los paseos a pie o en bici, por el pueblo y el campo que lo envuelve. +info

Naturarte

NATURARTE


Naturarte es el más meridional de los Rusticae portugueses, y es un hotel singular. Porque son dos, uno junto a la desembocadura del Mira, otro tierra adentro, porque comparten nuestro espacio obras de arte en exteriores e interiores y porque estamos en el Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina. Las habitaciones, luminosas como era de esperar, combinan elementos decorativos tradicionales con mobiliario funcional, en una agradable simbiosis. En el exterior nos invade un paisaje de pinos y aroma marino. Y el hotel nos ofrece piscina con vistas al bosque y pista de tenis, aunque es ideal un rato de pesca –aunque sea sin muerte, que aquí no tenemos cocina– en la desembocadura del Mira, con cañas que nos presta el establecimiento. +info

 

Rusticae

© RUSTICAE