Hospedería de Santo Domingo

HOSPEDERÍA DE SANTO DOMINGO

 

Dice el refrán que “por San Blas, la cigüeña verás”, en la Hospedería de Santo Domingo dan fe de ello.

Invariablemente, cada inicio de febrero, el viejo torreón que se conserva en el jardín de este alojamiento emblemático de Pedraza recibe la visita de una pareja de cigüeñas. A mediados de mes comienza la puesta de los huevos, incubados tanto por el macho como por la hembra, que se relevan en esta tarea. La dirección de la Hospedería de Santo Domingo pide en esas fechas a sus visitantes que no molesten a las cigüeñas, ya que si se espantan y abandonan el nido, los huevos podrían enfriarse, pudiendo perecer el embrión.

Transcurrido algo más de un mes, se producen los nacimientos (principalmente en la primera quincena del mes de abril), una noticia siempre recibida con alegría por los huéspedes alojados en las estancias superiores con vistas al monte de las Tongueras, desde donde es perfectamente visible este nuevo milagro de la vida. El nacimiento y los primeros días son otro momento delicado, puesto que los pollos son vulnerables a las habituales condiciones climatológicas de la época, con frecuente frío y lluvias. Los cigoñinos van creciendo paulatinamente, convirtiéndose en motivo de atracción para los clientes del establecimiento, que pueden ver, sobre todo en el mes de junio, sus patosos primeros vuelos.

Poco antes de la emigración, resulta relajante la estampa nocturna del nido desde el coqueto bar del hotel. La partida de las cigüeñas entristece, por un instante, al personal de la Hospedería de Santo Domingo, pero la sonrisa vuelve al recordar que, con certeza, al año que viene volverán, por el día de San Blas.

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